Este es uno de los mejores trucos que he visto nunca. No solo porque es bastante sorprendente sino por toda la puesta en escena. Dura 9 minutos pero merece la pena verlo.
Este es uno de los mejores trucos que he visto nunca. No solo porque es bastante sorprendente sino por toda la puesta en escena. Dura 9 minutos pero merece la pena verlo.
La madre que los trajo al mundo. Parecen auténticas máquinas. Una tras otra van empaquetando las barajas a gran velocidad…
Este truco de cartas de Ricky Jay es uno de esos que te dejan con la boca abierta y pensando: ¿Como lo hará? ¿Como es capaz de sacar las cartas en orden?
Mejor verlo en acción…
En muchos lugares de Estados Unidos, suelen tener el buzón en la puerta donde la correspondencia cae directamente al suelo de la casa. Como veremos a continuación, este tipo de buzones son, digamos, incompatibles con los animales domésticos, los cuales se ensañan con la correspondencia de esta guisa dejándonos geniales imágeens como estas:
Mamen me deja este chiste:
Dos parejas están jugando a las cartas.
De repente, a Luis se le caen unas cartas al suelo. Cuando se agacha para levantarlas, nota que la mujer de hablo no está usando ropa interior.
Medio incómodo, Luis se golpea la cabeza con la mesa y se levanta con cierto rubor en el rostro.
Más tarde, Luis va a la cocina a buscar una cerveza y la mujer de Pablo lo sigue.
Le pregunta:
- ¿Viste algo interesante debajo de la mesa?
Luis admite que sí, y ella continúa:
- ¡Puede ser tuyo, por sólo 500 euros!
Luis piensa un minuto, y dice que está interesado. Quedan en encontrarse el viernes siguiente a las 2 PM, cuando Pablo estuviera en la oficina..
El viernes, Luis va a la casa de Pablo y, después de una sesión de sexo como hacía mucho tiempo no tenía, le paga a la mujer los 500 euros acordados.
Al rato después llega Pablo y le pregunta a su mujer:
- ¿Luis estuvo aquí esta tarde? La mujer, a regañadientes y un tanto sorprendida, responde que sí.
- ¿Y te dió 500 euros? – (Dios mío, él lo sabe), piensa ella.
Y finalmente dice:
- Sí, me los dio.
- ¡Ah, que bueno! – responde Pablo.
- Él pasó por mi oficina esta mañana y me pidió 500 euros prestados. Me dijo que me los devolvería esta tarde al pasar por la casa, que te los dejaría a ti si yo no estaba. ¡¡¡Qué buena gente es Luis!!!