Después de ver aquel cura que bendecía con un micrófono enchufado [recordar], no pensaba ver otra forma más curiosa de esparcir el agua bendita… Pero ya sabeís el dicho:
Nunca digas de este agua no beberé, este cura no es mi padre o esta polla no me cabe…
Os dejo al cura que bendice con una fregona…








