A una botella de coca cola hay que tratarla con cariño. No se puede maltratar ni agitar ni mucho menos despreciarla lanzándola contra el suelo por que sino habrá que atenerse a las consecuencias…
A diferencia de las mujeres, cuando los hombres vamos al baño a miccionar, vamos, el mear de toda la vida, tenemos que tener contacto manual directo con el aparato.
Al terminar hay gente que se la escurre y la guarda, otros la agitan para asegurar que no queda ninguna gota y, como podemos observar en estas imágenes del centro comercial “Aqualon” en Huelva que me manda Victor, algunos se la secan con aire caliente…